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Libertad religiosa en la web - Libertad religiosa en Extremo Oriente

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Monje budista en ChinaCasi coincidiendo con la clausura de los Juegos Olímpicos, en la que el gigante asiático sacaba pecho por su capacidad de organización y su poderío deportivo (100 medallas, 51 oros), las autoridades chinas seguían propinando patadas a los derechos humanos, manteniendo así el récord que convierte al país en el campeón olímpico de la persecución religiosa.

La Fundación Cardenal Kung, con sede en Stamford (EE.UU.), dedicada a la defensa de la libertad religiosa en China, denunciaba ayer [lunes 25 de agosto de 2008, n de la R] que en torno a las 10:45 del domingo arrestaron de nuevo al obispo Julius Jia Zhiguo, uno de los 40 obispos católicos que viven en la clandestinidad en China. Era el arresto número 12 en la vida de Julius.

Zhiguo, de 74 años, cabeza de la diócesis de Zhengding, una localidad de la provincia de Heibei —nordeste del país, a unos 150 kilómetros de Pekín—, se encontraba en arresto domiciliario desde la última vez que fue liberado, el 14 de diciembre de 2007. Entonces había pasado casi seis meses encarcelado. Como en aquella ocasión, la Fundación Cardenal Kung expresaba ayer su desconocimiento sobre el lugar a donde ha sido llevado y las razones de su detención.

Según la misma fuente, Zhiguo vivía en las dependencias de la Catedral de Cristo Rey de Zhengding. Durante su arresto domiciliario “no le fueron permitidas las visitas, con muy pocas excepciones y siempre que estuvieran aprobadas por los funcionarios que lo vigilaban, presentes en esos encuentros”.

Misa multitudinaria

La última excepción la hicieron el pasado 15 agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, relatan, en la que “el obispo pudo celebrar una misa a la que asistieron unos 1.000 fieles”. Según la agencia de noticias Asianews, la policía quería evitar así la mala publicidad que le hubieran provocado las protestas de los fieles de la diócesis durante los Juegos Olímpicos.

Julius Jia Zhiguo es obispo de Zhengding desde su consagración, aprobada por el Papa, en 1980, y ha pasado más de 18 años en prisión desde entonces. Allí se encarga de administrar una diócesis con 110.000 fieles católicos, 80 sacerdotes y unas 90 religiosas, además de gestionar un orfanato con 100 niños huérfanos discapacitados.

La historia del obispo detenido el domingo engrosa una larga lista de acoso que el Gobierno chino ha ejercido contra los miembros de la iglesia católica que no se han plegado a la obediencia del omnipotente y omnipresente Partido Comunista.

Por el contrario, la Iglesia Católica oficial, la conocida como Iglesia Patriótica, creada en 1957, goza de la aprobación del Gobierno e incluso recibe subvenciones públicas, con la condición de que actúe según los dictados del Partido Comunista, lo que supone que no reconoce la autoridad del Papa, y que por tanto se considera una iglesia cismática.

Funciona de hecho como una iglesia independiente y de vez en cuando ordena nuevos obispos sin contar con la aprobación necesaria de la Santa Sede. La Fundación Cardenal Kung (cardinalkungfoundation.org) es la más importante institución que vela por la Iglesia Católica clandestina, de la que muy poco se sabe, porque sus principales líderes pasan la mayor parte de su vida en paradero desconocido. En la actualidad, según este organismo, hay unos 40 obispos fieles a Roma en China. “Todos están o en prisión, desaparecidos, bajo arresto domiciliario, o sometidos a vigilancia”.

Una de las condiciones que el Gobierno chino impone a la Santa Sede para reanudar relaciones diplomáticas es, justamente, que Roma renuncie al nombramiento de los obispos, y que rompa relaciones con Taiwán.

Fuente: La Gaceta de los Negocios, Madrid 26 de agosto de 2008

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