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Libertad religiosa y reciprocidad

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Mezquita en una ciudad europea¿Ustedes sabían que el pasado septiembre, y en Venezuela, fue requisada una capilla católica para emplearla como lugar de entrenamiento militar de niños de 8 a 14 años? ¿Saben de alguna asociación o plataforma que lo haya denunciado, y más habiendo menores de por medio, incitados y obligados a la violencia?

¿Alguno de mis lectores ha tenido oportunidad de ver un vídeo en el que se muestra el asesinato de un pastor evangélico a manos de un escuadrón boliviano? Y, la verdad, me duele profundamente que sea un pastor protestante, tanto o más que si se hubiese tratado de un cura católico.

¿Y la siguiente perla? «Un joven palestino sufre una paliza de su familia por iniciar una relación de noviazgo con una chica judía». Sé que en varios países islámicos la relación de cristianos con musulmanas y de musulmanes con cristianas termina con los huesos en la cárcel de decenas de jóvenes. ¿Y en la India? En Orissa, y desde el final del verano, las comunidades cristianas de ese estado sufren todo tipo de acoso violento por parte de grupos extremistas que han provocado la muerte de decenas de fieles y la huída a la selva de todos los que han podido escapar con vida. Para postre, les han quemado las iglesias. Nadie ha dicho ni media palabra.

Y estas cosas se saben. Como lo que pasa en China. A lo largo de muchos días la gran ciudad de Pekín ha estado en todos los candeleros y en todas las pomadas del mundo informativo.

Debo contarles que el mismo día de clausura de los Juegos Olímpicos era arrestado un ciudadano chino, de nombre Jia Zhiguo, curiosamente por haber cometido el delito tremendo de ser obispo de la Iglesia Católica en una ciudad que se llama Zhending. Nadie informó de ello. Nadie protestó por ello. Yo lo sé porque me llamó un cura navarro, buen amigo mío, que lleva un tiempo trabajando en Taipei y conoce personalmente al inocente chino encarcelado.

Y ya la rematadera. Sepan que en Inglaterra, donde el orgullo por la democracia es genético y donde se han llegado a creer que el mundo debe respirar al ritmo de su respiración, en el mismísimo Londres los bobbys -policías de calle- amenazan a los cristianos por predicar a los musulmanes. ¡Qué cosas! ¡Con lo que nos ha predicado a todos los habitantes del planeta un tal mister Murdoch, el mayor potentado de los medios escritos que ha habido en el mundo, y que ha mareado la opinión pública mundial y la sigue mareando!

Para que ustedes se sitúen y haciendo un pequeño paréntesis, les diré al oído que cuando el Papa Pablo VI publicó la encíclica Humanae vitae en el año 1968, el tal señor Murdoch efectuó una campaña despiadada contra la persona y las indicaciones del Papa ya que el mister, a su condición de potentado de los medios de comunicación unía la de potentado en industrias farmacéuticas. Como la Iglesia dijo no a cegar las fuentes de la vida, ¡leña al Papa porque les hacía perder mucho dinero! Ríanse ustedes de la serie de los Tudor y ríanse de cómo se escribe la historia.

Resumiendo de algún modo. En 2008, profesar una religión es motivo de persecución en más países de los pensamos. Millones de cristianos -y de otras confesiones religiosas- deben celebrar sus ritos y ceremonias a escondidas para no verse represaliados. Dando por hecho que en el planeta Tierra hay 195 países censados, son los menos aquellos en los que la libertad religiosa se puede vivir de verdad. Y no sólo sobre el papel. ¡Qué lejos estamos todavía de la utopía de la Declaración de 1948 en la que la Asamblea de la ONU exigía el derecho «a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión» (art. 18).

La Guía de la Comunicación que edita la Asociación de la Prensa en La Rioja, en sus páginas 293 a 302, habla de las instituciones religiosas presentes en nuestra comunidad. Obviamente y por razones más que razonables, la mayor parte de la información afecta a la Iglesia Católica. Sin embargo, y este es un dato muy a destacar, habla de las confesiones cristianas no católicas, así como de las comunidades musulmanas. Aquí hay libertad religiosa y, en lo que a los católicos respecta, todos tenemos el buen ánimo de acoger e integrar a los que profesan otra religión. Eso sí, nos parecería muy bien que ese buen talante lo trasladen a sus países de origen. ¿Se han parado a pensar lo que supondría en este país el que el 80% de la población no pudiera manifestar sus convicciones religiosas, tal como sucedió en los recientes Juegos de Pekín?

Fuente: Diario La Rioja, Logroño (España),19 de octubre de 2008

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