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Libertad Religiosa - Noticias de 2006

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Mozambique: Asesinados un sacerdote y una voluntaria laica en un asalto

El sacerdote jesuita brasileño de 69 años, el padre Waldyr dos Santos, e Idalina Neto Gomes, de 30 años, laica voluntaria de la Asociación portuguesa «Laicos para el Desarrollo», murieron el 6 de noviembre de 2006 de madrugada en Mozambique a manos de unos atracadores. Según comunicó el provincial de la Compañía de Jesús de Portugal, un grupo de hombres armados había asaltado la residencia de Angonia, en la provincia mozambiqueña de Tete, asesinando al sacerdote y a la voluntaria, de acuerdo con el comunicado difundido desde Roma por el servicio de información de los jesuitas.

En el ataque además resultaron heridos el padre Mario J. de Almeida, portugués de 37 años, y el hermano José Araújo de Andrade, mozambiqueño, de 76. Los asaltantes huyeron en el automóvil de la Comunidad.

Según António Hilário David, presidente de «Laicos para el Desarrollo», en una información dada a la Agencia «Ecclesia» del episcopado portugués, es la primera vez, en las dos décadas de existencia de la organización, que ésta registra un ataque de este tipo, si bien precedentemente se habían registrado casos de asaltos a misiones.

Idalina Neto Gomes, que llevaba un año de misión en el país africano, era abogada de profesión; iba a viajar a Portugal de vacaciones y planeaba regresar a Mozambique para pasar otro año de misión.

«Un grupo de ladrones armados irrumpieron» en la misión jesuita de Fonte Boa; «sorprendieron a los sacerdotes en sus habitaciones e inmediatamente pidieron dinero; uno de los religiosos intentó oponer resistencia y los agresores le dispararon matándole e hiriendo a otros dos», explicaron fuentes de la Compañía de Jesús, contactadas telefónicamente en Tete por la Agencia misionera católica «Misna».

En la residencia había también algunos voluntarios de la citada organización. «Una voluntaria intentó huir –prosiguen desde Tete-, pero uno de los atacantes la agredió con un cuchillo», dándole también muerte. Se ha hecho una petición de mayor seguridad para los misioneros y religiosos comprometidos en la provincia noroccidental de Tete, confirma «Misna».

Y es que, explican fuentes locales y religiosas, el trágico episodio del lunes sucedió en una zona de fronteriza con Malawi, Zambia y Zimbabwe donde el bandidismo en los últimos meses ha golpeado repetidamente misiones católicas y residencias de religiosos.

El padre Carlos Giovanni Salomão, SJ, Superior de los Jesuitas en Mozambique considera el reciente asesinato de un sacerdote y de una voluntaria en el lugar como «un acto brutal orientado a intimidar y desestabilizar las Instituciones Religiosas en la provincia de Tete» . La Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos ha difundido un comunicado, fechado el 9 de noviembre, del superior regional de los Jesuitas en Mozambique a raíz de esta tragedia. «Es justo aclarar que la muerte del padre Waldyr y de Idalina no se trató de ninguna manera de un ajuste de cuentas, como han dado a entender algunos medios de comunicación», subraya.

«Se trató de un acto brutal -asegura- dirigido a intimidar y desestabilizar las Instituciones Religiosas en la provincia de Tete, y específicamente las obras que la Compañía de Jesús está desarrollando a favor de la población de Angonia, sobre todo en el terreno de la evangelización, de la educación, de la salud y de los proyectos sociales que se orientan al desarrollo y al bienestar de esa población que tanto ha sufrido».

Igualmente recuerda que «un buen número de jesuitas, además, han dado la vida por el Evangelio», entre ellos «Miguel Ferreira da Silva, que en el cumplimiento de su labor murió en el intento de construir una iglesia para la población de Macanga», o los sacerdotes «João de Deus y Silvio Moreira, que bañaron con su sangre la tierra por amor y fidelidad a la población que amaban». A ellos se suma «el padre Cirilo Moisés Mateus, quien dio su vida por su pueblo y del que el 11 de noviembre se cumplieron cinco años de su muerte».

«En los momentos más difíciles para el pueblo mozambiqueños, cuando muchos marcharon al exilio a Malawi por la guerra civil, la Compañía de Jesús se quedó con la población en el exilio, ofreciendo toda la asistencia posible en los campos de refugiados, para después celebrar con ellos su regreso a casa, tras los acuerdos de paz, firmados en Roma», recuerda el jesuita.

«Pedimos a todos -añade- que colaboren con el gobierno de la República de Mozambique para detener esta oleada de violencia que devasta el país».

Y es que, según el jesuita, «este año, sólo en la provincia de Tete, los religiosos (Combonianos, Hermanas de San Vicente y Jesuitas) han sido víctimas de cinco ataques». «Una pregunta que preocupa a nuestros corazones es el por qué de la violencia contra los religiosos sólo en esta provincia», admite.

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