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Libertad Religiosa - Noticias de 2010

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Iglesia de Albendiego (España)La orden salesiana ha decidido reducir sensiblemente su presencia en Pakistán tras el ataque de un comando de talibanes a sus instalaciones en el sur del país. Pakistán -segunda nación musulmana del mundo, y única que dispone del arma nuclear- cuenta con una importante minoría cristiana en regiones como Lahore y Quetta, donde desde hace muchos años tienen proyectos educativos diversas organizaciones internacionales.

El ataque contra los salesianos se produjo hace un mes, aunque la orden no ha querido darle publicidad hasta analizar las consecuencias para su presencia en el país.

 

El asalto talibán contra la sede salesiana en Quetta, donde la orden trabaja desde 1998, se produjo en la noche del pasado 6 de febrero. Los dos salesianos que en esos momentos cuidaban la casa -un sacerdote argentino y otro paquistaní- fueron sacados a rastras de sus dormitorios, y permanecieron durante una hora de rodillas con el kalashnikov pegado a la cabeza, mientras el comando devastaba las instalaciones y les acusaba de ser agentes de Estados Unidos. No fueron asesinados, pero la amenaza final fue contundente: «Vamos a volver en unos días, y si queda algún extranjero lo cortaremos en pedazos».

Además de destruir varias habitaciones de la residencia, los talibanes se centraron en la capilla, que fue profanada y devastada.

Días después del ataque, los responsable de la orden salesiana en la región asiática celebraron una cumbre para replantear su presencia en Pakistán. Entre otras medidas, decidieron congelar sus nuevos proyectos educativos en Quetta, capital de Baluchistán, la región más grande del país y fronteriza con Afganistán. La labor se limitará al colegio (que cuenta con mil niños y niñas, cristianos y musulmanes), que será básicamente atendido por profesores locales. Los salesianos se refugiarán en el barrio diplomático de Quetta, que cuenta con especiales medidas de seguridad.

Objetivo de Al Qaida

La decisión salesiana de «bajar el perfil» en Quetta, una de las regiones más conflictivas de Pakistán por la mezcla de islamismo radical y separatismo, ha corrido como la pólvora entre las instituciones educativas extranjeras, que ya «estaban avisadas». Hace poco más de dos meses, el gobierno advirtió por escrito a todas las organizaciones cristianas que eran «objetivo de Al Qaida» por su trabajo con la juventud paquistaní. «El hecho de que nos ocupáramos de los niños más pobres, sin discriminación entre cristianos y musulmanes, había sido una garantía para nuestra seguridad», señala el padre Pietro, uno de los salesianos de Quetta, que estaba fuera de la ciudad cuando se produjo el ataque.

Ya no hay garantías. Ni el gobierno paquistaní parece capaz de darlas. «Se acercan en motocicletas a los extranjeros o a los paquistaníes cristianos y les gritan: ¡conviértete o muere!», comenta un salesiano que pide el anonimato. «No estamos asistiendo a un proceso de talibanización del país -añade-, porque el ejército paquistaní nunca lo permitiría, pero sí de islamización, que hace cada día la vida más imposible a quien no es musulmán».

«Es nuestra vocación y la llevamos con alegría», comenta a ABC el padre Miguel Angel, madrileño, director del colegio técnico que los salesianos tienen también en la ciudad de Lahore (400.000 católicos). «Me gustaría decir que no tengo miedo», añade, «pero no es verdad... con esa incertidumbre aprendes a vivir cada día».

Fuente: ABC, Madrid 9 de marzo de 2010

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